Diario de Aventuras XXV: "Los Sabuesos de Brynjar"

Reinvocando a Visaja

¡ATENCIÓN, SPOILERS! ESTE RELATO CONTIENE INFORMACIÓN SOBRE EL MUNDO DE FORBIDDEN LANDS QUE NO APARECE EN EL MANUAL DEL JUGADOR.


Tras mucho discutir sobre la conveniencia de preguntar a Visaja en aquel lugar, usamos su medallón para invocarlo y decirle dónde estamos. Como siempre, Visaja primero piensa que hemos llegado, y después se sorprende de ver que hayamos sobrevivido a ignorar sus consejos sobre el túmulo del Príncipe Dimirit. Nos hace llevar sus huesos a lo alto de la torre y dice que estamos todavía muy al norte. Nos indica que tenemos que llegar a un bosque y seguir un río hasta su torre. Le decimos que hemos visto a Scornia, pero no se lo cree, porque afirma que eso son leyendas. Tampoco se cree las otras maravillas que vimos bajo Jardín de Piedra, porque dice que los enanos no son capaces de hacerlo, lo que enoja a Lupendus Firme. Le pedimos que cuando se encarne nos ayude a luchar contra Zygofer, pero no nos confirma nada. Parece que Zytera es posterior a su tiempo, y tampoco conoce a los Hermanos de la Herrumbre, así que no está al tanto de las alianzas actuales.


Decidimos pasar el resto del día y dormir por la noche en el templo. Doyne fabrica unas flechas incendiarias poniendo sebo en la punta. Al día siguiente partimos hacia el sureste atravesando las montañas. Nos cruzamos con una compañía de comediantes que viajan en carromatos. Hay gente a caballo que nos mira con suspicacia. Nos dan el alto y Brynjar habla con ellos para saber de dónde vienen. Dicen que son juglares y malabaristas que van hacia el sur porque allí hay pueblos donde dar su espectáculo. Grunnir se acuerda de otro encuentro similar y se fija en que algunos de los juglares pintados son no muertos. De hecho, uno de los hombres a caballo reconoce a Brynjar. Dicen que siguen protegiendo a los no muertos y Brynjar les cuenta que Kartorda y un grupo de Hermanos Herrumbrosos anda por los alrededores. Se preocupan porque les persiguen unos Guardias de Hierro, a los que nos piden que distraigamos. Según ellos, los no muertos son necesarios para trabajar en las granjas, pero los Guardias de Hierro quieren destruirlos.

¡Qué pequeño es el mundo!

Nos despedimos e intentamos ocultar el rastro de los comediantes, probablemente sin mucho éxito. Después seguimos nuestro camino hasta llegar a un río, donde acampamos. Al día siguiente seguimos el curso del río y nos topamos con una torre de la época de las Guerras Alder, que parece haber sido un puesto militar. Está en desuso y parece que sufrió un largo asedio. Tiene una arquitectura un tanto extraña. Sobre la puerta hay un escudo con la cara de un oso. Buscando más pistas, vemos que el lugar se llamaba “La Guarida del Oso”. Entonces descubrimos que hay gente dentro, y algunos de los postigos de las ventanas se cierran.

Discutimos sobre cómo tenemos que presentarnos y, tras una absurda discusión, optamos por “Los Sabuesos de Brynjar”, en referencia al símbolo que hay en las armaduras que nos dieron en Jardín de Piedra. Como es habitual, Grunnir no está nada convencido, sobre todo por la última parte. Llamamos y dicen que nos marchemos. Quien habla es una persona con acento extraño. Al preguntarle por dónde se cruza el río nos dice que más al sur, y que él es el Barón Sangriento. Su acento y su actitud nos escaman, así que exigimos verlo. Habla con alguien y sospechamos que van a escapar, así que enviamos a Doyne a la parte de atrás. Entonces observa que un grupo de pellejudos sale de la torre, así que salimos corriendo para atraparlos, animados por Lupendus Firme. Cogemos a tres y Lupendus dice que comerlos es un desperdicio, que es mejor sembrarlos. Porque si les metes una moneda de oro bajo la piel, al día siguiente la moneda habrá crecido. Exploramos la torre en busca de más tesoros. Encontramos otros dos pellejudos, una estatuilla de bronce por valor de 20 monedas de cobre y objetos por valor de 11 monedas de plata. Buscando más, hay una estatua de oro en miniatura por valor de 11 monedas de oro (pero es Pesada).

Al rico pellejudo

Cruzamos el río y preparamos un campamento. Doyne empieza a sentir lástima por los pellejudos, que además parecen estar muriéndose por lo de las monedas, lo cual nos confirma Lupendus. Así que los dejamos ir, después de que hayamos obtenido un crecimiento de las monedas por valor total de 1 moneda de oro. De hecho, les damos de comer para que se recuperen.

Por la noche, Grunnir tiene un sueño agitado en el que cree que llega a un río y empieza a ahogarse. Se despierta y ve que una liana estranguladora está asfixiándolo. Otra liana ataca a Brynjar, que estaba de guardia y se esta acercando a ayudar a Grunnir. Todos se despiertan y la liana ataca también con esporas paralizantes. Aunque Grunnir y Lurna están heridos, acabamos destruyendo a la criatura. Tenemos que movernos y Grunnir coge frío. Pero al amanecer volvemos a montar el campamento y dormimos para recuperarnos.

El ataque de la liana estranguladora















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