Diario de aventuras IV: Khardnal

 

Los flagelantes

¡ATENCIÓN, SPOILERS! ESTE RELATO CONTIENE INFORMACIÓN SOBRE EL MUNDO DE FORBIDDEN LANDS QUE NO APARECE EN EL MANUAL DEL JUGADOR.

Salimos del pueblo y nos dirigimos hacia el este. Al cabo de un tiempo encontramos un río y Doyne localiza un vado. Tras cruzarlo, mientras Doyne se adelanta para vigilar, escucha látigos, gritos y tambores, y ve una procesión de flagelantes con cinturones de espino, algunos con los ojos cosidos, encabezados por unas mujeres vestidas de rojo con un estandarte del que cuelga un objeto de hierro, y con bandejas con incienso. Detrás hay un carromato tirado por esclavos, del que cuelgan penitentes colgados de cuerdas y cadenas. Parece un rito de los Hermanos de la Herrumbre.

Nos ven y nos hacen señas para acercarnos. Se presenta a nosotros la Hermana Catyala. Anuncian el final de los tiempos después de la desaparición de la Niebla Roja. Catyala tiene un tatuaje similar al símbolo del estandarte que a Brynjar le parece que brilla, y por un momento parece convencerlo, pero rápidamente se le pasa la sensación. Nos invitan a comer y Catyala sigue intentando convencernos para que nos unamos a ella, pero declinamos su ofrecimiento.


Khardnal, el Gran Provocador

Más adelante, Grunnir, que va buscando el camino, se rompe un dedo del pie. Después, Grelf y Doyne escuchan gritos e insultos. Tras unos rocas, ven a un orco subido a una plataforma, que los insulta y les enseña el culo, diciendo que gracias a él ha desaparecido la Niebla de Sangre. Dice llamarse Khardnal, el Gran Provocador. Nos acercamos todos y nos provoca hasta que Brynjar lo ataca y lo derrota con las manos desnudas. Por sus tatuajes, Doyne deduce que Khardnal parece pertenecer al Clan Ur-Ur, los orcos más “civilizados”, que viven en una ciudad abandonada por los elfos y tienen un cabecilla al que llaman Emperador.


La torre de Wolfcliff

Aparentemente con cierto respeto hacia Brynjar, nos cuenta que hay una construcción al norte y que nos acompañará hasta ella. Resulta ser una torre de las Guerras Alder que parece estar en ruinas. Está junto a un precipicio y tiene 3 pisos, con los 2 superiores con ventanas enrejadas. En la puerta hay un blasón con una cabeza de lobo. Escuchamos unos ruidos desde fuera. Al entrar notamos que vienen del sótano. Bajamos y en las escaleras nos ataca un gul. Entre Brynjar y Doyne dan cuenta rápidamente de él. Abajo hay restos de huesos y aparatos de tortura. Hay varias celdas con puertas herrumbrosas. Encontramos 2 unidades de hierro y un túnel por donde debió de salir el gul. También encontramos un brazalete de plata. El resto de la torre resulta ser una prisión de las guerras Alder, llamada Wolfcliff, construida por un cruel guerrero.


El ataque del gul

Cegamos el túnel y acampamos en la torre. El orco nos cuenta que en la fortaleza del Ojo de la Rosa habita el emperador Khroka, quien había encontrado un rubí élfico que iba a regalar a su emperatiz. El emperador Khroka hará que los orcos ocupen el lugar que merecen. El orco nos cuenta que, según sus leyendas, todos los elfos llevan un rubí donde está su alma, y hay que destruirlo para matarlos porque si no, volverán. Dice que los elfos vinieron en una estrella fugaz de donde procedían sus rubís.

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