Diario de Aventuras XII: Hacia el Ojo de la Rosa
¡ATENCIÓN, SPOILERS! ESTE RELATO CONTIENE INFORMACIÓN SOBRE EL MUNDO DE FORBIDDEN LANDS QUE NO APARECE EN EL MANUAL DEL JUGADOR.
Atravesando sin dificultad la llanura en dirección norte, llegamos a un río que ya conocemos y lo seguimos curso abajo hacia el este por caminos familiares hasta Aguaverde, el pueblo natal de Brynjar. Nos dirigimos a la posada de Johann, donde el posadero devora las noticias que Brynjar trae del exterior. Nos alojamos en la sala común y al día siguiente buscamos un constructor de barcos para que nos haga una barcaza y así seguir nuestras aventuras por el río. Resueltas las condiciones, Doyne dedica su tiempo a entrenar con un maestro de armas y Grunnir a templar su resistencia a la intemperie.
A los cuatro días, llegan a la posada una mujer con tres enanos, todo el grupo bien armado y con armaduras ligeras. Ella pide al posadero todos los suministros que le pueda proporcionar. Brynjar habla con ella para saber a dónde van. Ella, que se llama Viseria, dice que se dirigen a Alderstone. Brynjar le proporciona indicaciones para llegar. Uno de los enanos, llamado Peiramon se une a la conversación y, junto con Viseria declaran que su misión es limpiar de demonios la ciudad, para lo cual ellos son solo una avanzadilla de un grupo mucho más grande de enanos. Brynjar menciona a Arvia y ellos se sorprenden, reconociendo que se trata efectivamente de su líder. Brynjar les muestra el pectoral de oro de Paguag con intención de venderlo a Arvia, pero ellos declinan la oferta y parten enseguida hacia su misión de exploración.
Acudimos al mercader del pueblo para vender nuestros tesoros y así pagar al constructor de barcos, el cual solo acepta dinero en pago por sus servicios. El mercader se muestra escéptico sobre la posibilidad de adquirirlos, pero nos presenta a un elfo al que había hablado de nosotros. El elfo se llama Margolene y tiene un aspecto andrógino. Nos ofrece un trrato: decirnos dónde podemos vender las joyas, a cambio de traerle algo. Desea un rubí élfico similar al que él nos muestra en su pecho. Dice que el rubí que quiere encierra la fuerza vital de un ser muy querido. A continuación nos cuenta que hace mucho tiempo, antes de la llegada de los humanos, los eflfos vivían en ciudades maravillosas, y que la más querida para ellos era el Ojo de la Rosa. Cuando llegaron los humanos, lucharon con los elfos, y estos usaron a sus esclavos, los orcos, para defenderse. Sin embargo los orcos se rebelaron y expulsaron a los elfos del Ojo de de la Rosa.
Allí está el rubí que debemos buscar, en poder de un caudillo orco llamado Hroka, del que Khardnal ya nos había hablado. Hroka engarzó el rubí en un broche y se lo regaló a su esposa. Margolene dice que podría indicarnos cómo encontrarlo. Nos enseña tres talismanes que, con la sangre de una criatura, transforman a su portador físicamente en una criatura de ese tipo. El efecto es temporal, aproximadamente un cuarto de día, y la criatura debe aportar su sangre voluntariamente. A pesar de la insistencia de Brynjar, Margolena se niega a pagarnos directamente por el rubí, pero nos dice cómo podemos robar tesoros de la cámara protegida del Ojo de la Rosa. Nos da un mapa y un plano del túnel que va de la Capilla de los Dioses, en la ciudad, a la biblioteca del alcázar. Y nos proporciona un poema con unas pistas:
Cuatro besos divinos resuenan a una.
¡Habla, Raudal!
¡Calla, Ulula!
El dios alfarero da forma a la jarra.
El caminante de la noche de la sierpe escapa.
El hijo del árbol abre la puerta.
que conduce a la fortaleza.
Durante 9 días nos equipamos y Brynjar construye una cota de malla para él, armaduras de cuero tachonado para Doyne y Grunnir, y casquetes para los tres. Partimos hacia el norte. Grunnir, que abre la marcha, se pierde y tienen que trepar un risco. A continuación Doyne abre la marcha y Grunnir detecta a la banda de Barbapartida que parece estar tendiendo una emboscada en el camino. Los esquivamos y nos detenemos a montar campamento en el lindero del bosque, pero Grunnir rompe la tienda. Grunnir sabe que en esta zona del bosque vive la tribu Isir, los más primitivos y belicosos de los orcos, así que andamos con cuidado.
Por la noche, mientras Doyne está de guardia, una banda de no-muertos nos ataca. Tras un breve y escalofriantemente silencioso combate, acabamos con ellos sufriendo leves heridas. Al día siguiente, Brynjar repara la tienda. Pero al retomar el camino, Grunnir sufre un colapso nervioso por la dificultad para orientarse en su propia tierra y los recuerdos de su infancia. Doyne fracasa al intentar reanimarlo con la flauta mágica, a la que sin embargo Grunnir parece serntirse atraído de una forma sobrenatural. Sin embargo, Grelf se acerca a Grunnir y termina por hacerle reír con sus estrambóticas historias. Al día siguiente retoman la marcha y llegal a la vista del Ojo de la Rosa.




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