Diario de Aventuras XIII: La gloria de Hroka

 

El mercado del Ojo de la Rosa


¡ATENCIÓN, SPOILERS! ESTE RELATO CONTIENE INFORMACIÓN SOBRE EL MUNDO DE FORBIDDEN LANDS QUE NO APARECE EN EL MANUAL DEL JUGADOR.


La antaño gloriosa ciudad se cae a pedazos y está habitada por orcos. Cientos de ellos viven en sus ruinas. Subimos al Gran Alcázar, situado en lo alto del risco que domina el Ojo de la Rosa. Atravesamos una puerta vigilada por guardias, junto a la que hay un mercado. También hay comerciantes humanos. Khardnal se muestra entusiasmado de estar allí. Se nos acerca un elegante humano llamado Hranga Gala que nos da la bienvenida. Es consejero del Emperador. Mientras Brynjar se queda en el mercado haciendo sopa con su piedra mágica y exhibiendo nuestros botines menos valiosos, uno de los lacayos de Hranga Gala acompaña a Doyne y Grunnir a la parte baja de la ciudad para buscar alojamiento. Nos lleva a la parte abandonada para que elijamos una casa requisada por los orcos de la tribu Urr-Ura. Por el camino, observamos que las hembras de los orcos no se diferencian mucho de las humanas. Mientras Grunnir monta el campamento en una casa aún sólida y fácil de defender, Doyne explora la ciudad en busca de la Capilla de los Dioses. Se topa con una patrulla y su capitán le advierte de que hay algunos que no están contentos de que los orcos estén allí. Finalmente Doyne encuentra la capilla excavada en el risco bajo el Gran Alcázar, en un lugar solitario. . En el mercado, Brynjar despierta el interés de la clientela. Al cabo de un rato llega el obeso y estrambóticamente vestido "Emperador" Hroka, organizando un gran revuelo. Brynjar lo engatusa con su comida y consigue que lo invite al interior del palacio. El jefe de la guardia, llamado Ult, advierte a Hroka de que se expone a los Caminantes Rojos, y vuelven al palacio. A cambio de los objetos menos valiosos del botín, Brynyar consigue 3 monedas de oro y 100 de plata. Varios de los objetos son para Anselmo, el chambelán de Hroka. A través de un guardia, Brynjar descubre que los Caminantes Rojos son elfos rebeldes que atacan a los habitantes de la ciudad, y que desean roban las joyas de la Emperatriz. Mientras Grunnir monta el campamento, es asaltado por un extraño elfo de piel como madera, que tiene también un rubí rojizo en el pecho. A punta de espada, conmina a Grunnir a encontrar el rubí de la Emperatriz para él, y a no contar nada a los humanos que lo acompañan, pues lo estará vigilando. Grunnir se lo revela todo discretamente a sus compañeros en cuanto estos vuelven. Doyne les informa de que en la Capilla de los Dioses vio las estatuas de Caudal, Ulula, Alfar y el Caminante Nocturno. El plan para el siguiente día es entrar al palacio con la excusa de cocinar para Hroka. Una vez dentro, aprovecharemos para venderle el resto de nuestros tesoros y explorar el edificio.

El elfo de piel de madera


A la mañana siguiente subimos al Alcázar, decorado con el pendón de la torre del Emperador Hroka. Hranga Gala nos recibe obsequiosamente, saludando amablemente a Brynjar, y nos pide que dejemos nuestros objetos bajo la vigilancia de un guardia al que damos una propina. Un comerciante llamado Jorg se nos acerca preguntando si vamos a entrar en el palacio y nos pide un favor a cambio de vigilar también nuestras cosas. Al parecer, un compañero suyo llamado Valom está prisionero en el palacio. Doyne acepta interceder por él, y Jorg le da la mano. En el patio interior está sentado Hroka en un trono frente a dos bufones que lo aburren. Hay largas mesas para comer. Hranga nos dirige hacia la puerta de la cocina. El patio es en realidad una sala cuyo techo se ha desplomado. Hay numerosos nobles orcos y el jefe de la guardia, Ult. También la Emperatriz Soira, que lleva el rubí en un broche. En la cocina hay una pared derribada y numerosas hembras y machos orcos que trabajan allí. Brynjar manda a Doyne y a Grunnir al mercado a por comida, para que, por el camino, exploren el palacio. Doyne y Grunnir descubren una biblioteca cerca del risco, donde hay un anciano bibliotecario humano leyendo, asistido por dos alumnos orcos. Es Anselmo, el chambelán. Hacemos migas con él y, discretamente, nos dice que el Emperador no le deja irse, pues es el único que le cuenta las historias de los libros. Nos confirma que hay prisioneros en el ala este, a cuya puerta, en el patio, habíamos vimos apostados unos guardias. Hablando de diversos temas, dice que algunos elfos tienen una relación especial con los árboles, y puede que un elfo muy antiguo se convierta en árbol. No hay habitaciones en uso más allá de la biblioteca. Una patrulla de guardias nos da el alto, pero Anselmo nos encubre, y volvemos a la cocina. Brynjar prepara un espléndido plato "coronado" por la corona del cráneo que encontramos en las cuevas de Paguag. El y su esposa, Soira, se muestran muy complacidos. El rubí del broche de ella parece brillar intensamente. Brynjar regala la corona del cráneo al Emperador, que la acepta complacido. Sin embargo, Soira parece suspicaz y mira con recelo a Brynjar. Al traer nuestros tesoros para presentárselos a Hroka, Doyne introduce subrepticiamente a Jorg en el palacio. Con gran habilidad, Brynjar vende el resto de nuestro botín, obteniendo 15 monedas de oro por la tiara de abejas, 11 por el escarabajo dorado, 9 por las láminas de oro del trono de Paguag, 8 por el gran escudo dorado (del que Soira dijo que lo había visto en sueños, portado por su marido) y 7 por el pectoral de Paguag. Aunque Ult propone al Emperador que nos robe el tesoro, Soira convence a este de lo contrario. Tras esto, empieza la fiesta y la bebida en serio. Soira se aproxima a nosotros y nos confirma que realmente tuvo ese sueño. Hranga Gala se acerca y le dice a ella que es hora de que el Emperador se retire por haber bebido mucho. A Soira parece que no le cae simpático el consejero. Nos retiramos y Hranga Gala nos felicita pero nos previene del temperamento del Emperador.

La corte de Hroka y Soira


Le contamos nuestro plan a Khardnal, que está desilusionada con Hroka, y accede a participar en el robo. De hecho, aporta su sangre para los amuletos mágicos de Margolene. El grupo parte hacia la Capilla. Doyne dirige la marcha mientras Grunnir olfatea en busca de rastros del elfo de piel de madera. En la Capilla, activamos el conjuro que abre la puerta secreta con ayuda de las estatuas y de la flauta Tezauro, que sustituye a la estatua de Alfar cuya boca estaba rota. Entramos a un túnel y subimos por un largo y empinado pasillo hasta una sala con un estanque de agua corriente. De la sala se sale a través de una puerta, pero está cerrada. Grunnir averigua cómo abrirla presionaldo el rostro de la estatua de Caudal. El túnel sigue subiendo y llegamos a una sala con un balcón. Seguimos y ilegamos a otra sala con estatuas de los 4 dioses y otra puerta cerrada. En el suelo hay un diseño simulando ondas o nubes. Resolvemos el acertijo de Ulula y seguimos. Llegamos a otra sala con una urna delante de la estatua de cada dios. Resolvemos el acertijo de Alfar y seguimos. Llegamos a otra sala donde oímos un sonido sibilante. La travesamos a oscuras y llegamos al otro lado, evitando la trampa del Caminante Nocturno. En la ultima sala hay una imagen de un árbol. Brynjar observa que solo tiene un fruto. Al presionarlo se abre una puerta y entra aire fresco. Atravesándola, a la derecha hay un umbral tras el cual hay un atril con un libro. Se trata del Libro del Conocimiento que da +2 de bonificación a Conocimiento, y tiene 1d8 de usos. Si se agota, se acaba el libro. Doyne lo usa para buscar información sobre el rubí. Averigua que se trata del rubí de un elfo primigenio llamado Iridne, que estaba unido a otro llamado Klotinda, del que luego se separó. Según parece, Iridne se distinguía por preocuparse por los orcos. Seguimos hacia delante y por fin llegamos a la parte trasera de una estantería.

La primera sala

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