Diario de aventuras XVI: Y surgió el amor
¡ATENCIÓN, SPOILERS! ESTE RELATO CONTIENE INFORMACIÓN SOBRE EL MUNDO DE FORBIDDEN LANDS QUE NO APARECE EN EL MANUAL DEL JUGADOR.
Tras separarnos de Arvia y sus jinetes Aslene, y después de una interminable discusión sobre la mejor forma de devolver el rubí de Iridne a la emperatriz Soria, decidimos seguir nuestro camino hacia el Ojo de la Rosa. El plan es contar que vimos a unos orcos que escapaban sospechosamente de la ciudadela la noche del ataque. Los seguimos y les dimos caza, descubriendo a continuación la joya, que decidimos entregar a la emperatriz como agradecimiento a su generosidad.
Al llegar a la fortaleza, nos recibe Ult con bastante hostilidad. Brynjar le dice que tenemos un regalo para el emperador, pero Ult se muestra reacio. Finalmente entra a la fortaleza para consultar con alguien y vuelve al cabo de un rato con el consejero Hranga Gala. Este se muestra más receptivo, pero sugiere que le ayudaría una compensación. Sin embargo, Brynjar lo convence con su labia para que nos lleve hasta el emperador Hroka sin necesidad de un soborno.
Ya en presencia del emperador, este dice no acordarse de nosotros hasta que se le recuerda que Brynjar era el cocinero de aquel memorable banquete. Entonces se muestra muy amistoso y Brynjar le cuenta la historia que hemos inventado, aunque de forma tan exagerada que Doyne y Grunnir empiezan a ponerse nerviosos. Pero cuando finalmente presenta la gema a Hroka, este se entusiasma y llama a la emperatriz, que está en éxtasis por la recuperación del rubí, cuya desaparición había notado, lo que la había dejado muy decaída.
Tras muchos agradecimientos y parabienes de los monarcas, y después de haber puesto a Khardnal por las nubes, Ult ofrece a este que se una a la guardia, lo cual Khardnal acepta con alborozo. Ante la insistencia de Hroka y Soria, Brynjar prepara un banquete de despedida. El bibliotecario Anselmo se nos acerca durante el festín, que todos disfrutan alegremente, y nos dice que cuando vio a los orcos ladrones, pensó que se parecían mucho a nosotros. Con esta sutil amenaza, nos convence de que pidamos su libertad como favor del emperador.
Preguntamos a Hranga Gala por Balon, el prisionero humano del que habíamos oído hablar. El consejero nos dice que el prisionero fue asesinado por los asaltantes que atacaron la ciudadela hace unos días, con los cuales sospecha que estaba compinchado. Pedimos a Hroka y Soria de que liberen a Anselmo. El bibliotecario se muestra favorable, diciendo que sus aprendices están preparados para asumir sus tareas. Aunque a Hroka no le encanta la idea, acepta dejar ir a Anselmo bajo palabra de que volverá. Una promesa que parece fortalecida por lo que Ult le susurra a Anselmo, que palidece al oírlo.
Por fin abandonamos el Ojo de la Rosa y Anselmo nos dice que sus antepasados venían del sur, pero quedaron atrapados hace mucho tiempo por la niebla de sangre. Al desaparecer la niebla, los orcos cercanos exigieron al pueblo donde vivía que les entregasen a alguien para ser su bibliotecario, y Anselmo ha tenido que permanecer desde entonces en el Ojo de la Rosa. Doyne le pregunta por los artefactos que robó en la biblioteca, y Anselmo le dice que se trata de instrumentos astronómicos élficos (si se saben usar, suman 1d8 a ciertas tiradas de orientación).
Llegamos a Aguaverde y hablamos con el constructor de barcos, que nos dice que lo podrá tener listo en tres semanas y nos costará diez monedas de oro, precio que incluye el material. Gastamos 21 monedas de plata en el alojamiento hasta que la barca, junto a la almadía para llevar los caballos, está lista para que nos traslademos a vivir en ella. Pasamos el invierno en Aguaverde mientras Grunnir aprende a manejar la barca. Durante ese tiempo, Brynjar entabla amistada con una mujer llamada Lurna.
La amistad se vuelve más íntima, tanto que Brynjar se muestra sorprendido de ser el último en darse cuenta de que Lurna es en realidad una enana. Ella nació en una ciudad enana llamada El Jardín de Piedra, y pertenece al clan de los Perros de Hierro. Es una buena luchadora. También sabe de minería y de caza. Al finalizar el invierno, decidimos emprender nuestro camino hacia el este, y Lurna tiene una conversación al respecto con Brynjar. Efectivamente, está embarazada, y aceptamos que venga con nosotros. Grunnir recibe esta decisión con alivio, pues estaba preocupado por el dinero que podía costarles contratar a un guardia para la barca cuando ellos estén fuera. Antes de partir, el lupino va a consultar algo con Anselmo, y vuelve pensativo de su conversación.




No sé cómo editar entradas, pero el nombre del barco hay que cambiarlo al definitivo, el Salmón Temerario.
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